Cloacas pendientes: el crecimiento de Santa Clara exige acelerar la cobertura sanitaria
8 de octubre de 2026 · Editorial Tucó
La red superó la mitad de la localidad después de sucesivas etapas, pero numerosos sectores continúan dependiendo de pozos particulares. Una nueva ampliación fue licitada en 2026.
Detrás de cada cuadra sin cloacas hay un problema que no siempre se ve: gastos de desagote, pozos que se saturan, riesgos ambientales y una urbanización que avanza más rápido que los servicios. La ampliación del Sector 6 ofrece una respuesta concreta, aunque todavía parcial.
La red cloacal suele permanecer fuera de la conversación hasta que un pozo se llena, aparecen olores, se dificulta el escurrimiento o una familia debe pagar un nuevo desagote. Sin embargo, es una de las infraestructuras que más inciden en la salud pública y en la calidad ambiental. En Santa Clara del Mar, la cobertura se amplió por etapas, pero el crecimiento residencial dejó amplias zonas todavía sujetas a sistemas individuales.
En 2020, la información municipal indicaba que aproximadamente el 40 por ciento de la localidad contaba con red y que una nueva etapa permitiría llegar al 50 por ciento. Dos años después, el gobierno local comunicó que la quinta etapa había permitido superar esa mitad. El avance fue significativo, pero también dejó expuesto el volumen de hogares que continuaba sin conexión.
La falta de cloacas no es solamente una incomodidad doméstica. Los pozos ciegos y sistemas absorbentes requieren mantenimiento y desagotes periódicos; su costo recae sobre cada familia. Cuando están mal construidos, se saturan o se ubican en sectores con napa elevada, pueden producir filtraciones, olores y derrames. En localidades que también obtienen agua de perforaciones, la planificación sanitaria debe extremar los controles para disminuir riesgos de contaminación.
La situación se vuelve más exigente con la densificación. Una vivienda de uso estacional genera una carga distinta a un lote ocupado de manera permanente o a un complejo con varias unidades. A medida que la costa recibe nuevos residentes, una infraestructura pensada para un pueblo de menor escala debe adaptarse a una ciudad con actividad durante todo el año.
En junio de 2026, la Provincia abrió ofertas para ampliar la red en el denominado Sector 6. El proyecto prevé 4.240 metros de cañerías, conexiones domiciliarias, bocas de registro y el empalme al colector principal. El área comprende sectores delimitados por las avenidas Playa Grande, Montreal y San Sebastián, además de la colectora Cartagena. Según la información oficial, la obra alcanzará inicialmente a unos 851 vecinos y tendrá capacidad proyectada para una población mayor.
La licitación contó con quince ofertas y un presupuesto oficial superior a 1.114 millones de pesos. Es un paso administrativo relevante, aunque todavía no equivale a una obra terminada. Entre la apertura de sobres, la adjudicación, el inicio de tareas y la habilitación efectiva pueden existir demoras. Para los vecinos, por eso, resulta clave acceder a un cronograma actualizado y conocer qué calles serán intervenidas, cuándo podrán conectarse y si existirán costos posteriores asociados a las instalaciones internas.
La expansión también debe considerar la capacidad integral del sistema. Sumar cañerías domiciliarias requiere colectores suficientes, estaciones de bombeo operativas y tratamiento final adecuado. Una red incompleta o sobrecargada puede trasladar el problema en lugar de resolverlo. La información pública debería permitir conocer no sólo cuántos metros se colocan, sino qué capacidad adicional se incorpora y cómo se controlará el funcionamiento.
Otro punto sensible es la reparación del espacio público. Las obras sanitarias implican apertura de veredas y calzadas. Si la recomposición queda incompleta, el beneficio de la red puede convivir durante meses con calles rotas, desniveles o dificultades de acceso. La coordinación entre organismos provinciales, municipio, prestadores y contratistas debe contemplar el cierre completo de cada frente de obra.
Santa Clara avanzó, pero la cobertura todavía no es universal. La nueva etapa puede mejorar la vida de cientos de personas, aunque no debe ocultar a los barrios que seguirán esperando. Un plan sanitario transparente necesita mostrar qué sectores faltan, en qué orden se incorporarán y qué solución intermedia se ofrecerá donde la red aún no llegue. Las cloacas no son una mejora ornamental: son una condición básica para que el crecimiento urbano sea compatible con la salud, el ambiente y una vida cotidiana digna.