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Calles bajo agua: los anegamientos revelan una deuda estructural en Santa Clara

8 de octubre de 2026 · Editorial Tucó

Calles bajo agua: los anegamientos revelan una deuda estructural en Santa Clara

Las lluvias intensas vuelven intransitables distintos sectores, interrumpen el transporte y pueden afectar viviendas. La Provincia licitó una red de 8.800 metros de conductos pluviales.

Cada temporal reactiva las mismas imágenes: cunetas desbordadas, vehículos que no pueden pasar y familias pendientes de que el agua no ingrese a sus casas. La obra de la Cuenca V promete una salida estructural, pero su ejecución y mantenimiento serán decisivos.

En una localidad costera, la lluvia no debería convertir una calle en una barrera. Sin embargo, los anegamientos son un reclamo reiterado en Santa Clara del Mar y otros puntos del corredor marítimo. Cuando el agua se acumula, las consecuencias exceden la incomodidad: se interrumpe el transporte, se dificulta el ingreso de ambulancias y vehículos de emergencia, se dañan calles y veredas y aumenta el riesgo de que el agua alcance viviendas y comercios.
El problema combina varios factores. Existen calles de tierra que pierden transitabilidad con lluvias sostenidas, cunetas que necesitan limpieza, alcantarillas insuficientes u obstruidas y sectores urbanizados donde el escurrimiento natural fue modificado. A esto se suma el crecimiento de superficies impermeables: techos, veredas y pavimentos hacen que una mayor cantidad de agua llegue más rápido a la vía pública.
Los reclamos vecinales suelen concentrarse en la respuesta inmediata: zanjeo, perfilado, colocación de tubos o retiro de residuos. Son tareas necesarias, pero no sustituyen una planificación por cuencas. Si una intervención acelera el agua sin definir correctamente su destino, el alivio de una cuadra puede transformarse en un problema para otra.
Durante temporales recientes, medios locales registraron calles anegadas y llamados de vecinos por ingreso de agua. En abril de 2026, Defensa Civil informó numerosas comunicaciones desde la costa tras una fuerte acumulación de lluvia, con caída de ramas y postes. La repetición de estos episodios confirma que no se trata únicamente de circunstancias excepcionales, sino de una vulnerabilidad urbana conocida.
En ese contexto, la Provincia licitó la obra de desagües pluviales de la Cuenca V de Santa Clara del Mar. El proyecto cuenta con un presupuesto oficial cercano a 11.950 millones de pesos y contempla la construcción de 8.800 metros de conductos. Su función será evacuar excedentes hídricos hacia el arroyo Los Patos y, desde allí, al mar.
El área prevista comprende un sector amplio delimitado por las avenidas Cartagena, Santa Clara del Mar, Montevideo, Montreal y El Paso, junto con calles como Antibes, El Dorado, Barranca de los Lobos, Monte Hermoso, Pinamar, Río Grande y Lisboa. Además de conductos, el plan incluye zanjas y alcantarillas. La propia información oficial reconoce que los excedentes provocan daños materiales e interrupciones en el transporte, dos consecuencias señaladas reiteradamente por la comunidad.
La obra representa una respuesta de escala acorde con el problema, pero abre nuevas preguntas. Los vecinos necesitan conocer los plazos, los frentes de trabajo, los desvíos, la reparación posterior de calles y la forma en que se mantendrá la red. Los conductos pluviales pierden eficacia cuando bocas, zanjas y alcantarillas se obstruyen con arena, ramas o residuos. Por eso, la inversión inicial debe ir acompañada de un programa permanente de limpieza y control.
También resulta imprescindible proteger el arroyo Los Patos como receptor. Conducir el agua de lluvia no significa habilitar el vertido de efluentes o basura. La calidad del agua, la estabilidad de las márgenes y el impacto sobre el ambiente costero deben integrar el seguimiento. Una solución hidráulica que ignore el componente ambiental quedaría incompleta.
Mientras la intervención no esté terminada, el municipio debe sostener medidas preventivas: identificación de puntos críticos, limpieza antes de tormentas, señalización, respuesta rápida y canales para informar calles cortadas. Los vecinos, por su parte, necesitan que cada reclamo quede registrado y pueda seguirse, no que dependa únicamente de publicaciones en redes sociales.
Santa Clara creció y necesita una infraestructura acorde. La licitación de la Cuenca V es una oportunidad para dejar atrás arreglos aislados, siempre que la obra se ejecute con control, información pública y mantenimiento. La meta no debe ser que el agua baje algunas horas más rápido, sino que una lluvia intensa deje de poner en suspenso la movilidad, el patrimonio y la tranquilidad de barrios enteros.